La negativa del mundo a estandarizar un único tipo de tomacorriente de red ha dado lugar a un mercado muy activo de los llamados adaptadores de viaje, todos compitiendo por superarse en comodidad y universalidad. Eso tiene un costo en complejidad, que a su vez se refleja en el precio. El adaptador universal baratísimo de 9,26 dólares que el youtuber Brainiac 75 compró en el sitio de una tienda en línea es, por lo mismo, un buen ejemplo de cómo sufre la seguridad cuando el objetivo que manda es "que salga barato".

¿Cuál es el primer hallazgo?

El primer descubrimiento inquietante es que, al conectar cualquiera de sus tres juegos de clavijas a un tomacorriente, los otros dos quedan energizados a la misma tensión. Eso sugiere que están simplemente unidos entre sí, algo que se confirma pronto con una medición rápida de resistencia entre las respectivas patas.

Prueba con ampolleta sobre las clavijas del adaptador de viaje
Prueba con ampolleta sobre las clavijas del adaptador de viaje

Hay que darle crédito al adaptador en un punto: las clavijas no están energizadas cuando se encuentran completamente retraídas dentro de la carcasa. El problema es que, tal como queda demostrado en el video, la retracción de las clavijas no está forzada por el diseño, de modo que los errores son perfectamente posibles.

¿Qué pasa con los puertos USB?

El adaptador incluye además dos puertos USB que declaran entregar 5 V a 2,1 A, sin ningún corte duro cuando se les exige más, según constató la prueba. Esa es probablemente la mejor parte del aparato, pese a que no incorpora ninguna función de carga avanzada.

¿Qué se ve al abrirlo?

Tras abrir el adaptador se aprecia que las clavijas de red deslizantes se conectan a una barra colectora central tanto cuando se despliegan como cuando se extienden. La solución es directa, sin duda, pero no impone que solo un tipo de clavija pueda estar en uso en un momento dado. De ahí viene el comportamiento del primer hallazgo: no hay separación eléctrica entre los tres formatos.

Para volverlo más seguro, Brainiac 75 retiró los enchufes estadounidense y británico, que le resultaban menos útiles, y tapó con cinta los huecos que quedaron. Ahora es sencillamente un cargador USB con una toma de red universal donde conectar clavijas no europeas al azar, algo bastante más seguro y una idea mejor que usarlo de verdad como adaptador de viaje.

¿Qué significa esto para quien compra en Chile?

El detalle relevante para el mercado local es que Chile opera a 220 V y 50 Hz con tomacorrientes tipo C y tipo L, y que cualquier producto eléctrico de este tipo debe contar con la certificación de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) antes de comercializarse. Los adaptadores universales que llegan por comercio electrónico transfronterizo, en el rango de los 5 a 15 dólares, habitualmente no traen ese sello.

Y hay una diferencia de riesgo entre redes que conviene tener presente. Con 220 V, el mismo defecto que en una red de 110 V produce una descarga desagradable puede resultar bastante más grave. Tres criterios prácticos antes de comprar uno de estos aparatos:

  • Verificar que exista separación mecánica entre juegos de clavijas, es decir, que desplegar uno impida físicamente desplegar el resto.
  • Desconfiar de un precio de un dígito en dólares para un producto que debe manejar la tensión de red completa.
  • Preferir unidades con sello SEC o, en su defecto, certificación reconocida del fabricante, y revisar que el cuerpo plástico no se abra con presión de la mano.

La conclusión del desarme es incómoda pero útil: en este segmento, el precio es una señal bastante fiable de cuántas medidas de seguridad se dejaron fuera.