Es uno de esos hacks que te hace frenar en seco y decir "¿espera, se puede hacer eso?", antes de darte cuenta de que, por supuesto, se puede. Con suficiente poder de cómputo se pueden hacer muchas cosas, y la Raspberry Pi 5 está muy lejos de los humildes comienzos de la placa. En este caso, el "¿se puede hacer eso?" es doble.
Por un lado, [Oliver] consiguió que el audio digital TOSLINK funcionara a través de un LED atado a un pin GPIO de la Pi. Por el otro, ese truco está embebido en un proyecto mayor: usar la Pi como una completa tarjeta de sonido USB de 8 canales llamada CamillaDSP.
¿Cómo se emite audio óptico con un solo LED?
El viejo estándar TOSLINK es muy simple: todo lo que hay que hacer es parpadear un LED lo suficientemente rápido. Considerando que la frecuencia de reloj de la Pi 5 está en el rango de los GHz y que TOSLINK usa la misma señal S/PDIF de 3,1 Mbit/s que se podía sacar de una lectora de CD-ROM hacia una Sound Blaster, no hay problema de velocidad.
¿Pero el sistema operativo no se interpondría? Bueno, no cuando tienes suficientes ciclos de reloj para tirarle al problema. Usar una Pi 5 tampoco viene mal acá: el chip de entrada/salida RP1 incluido en la placa mantiene todo fluido gracias a su bloque PIO, mientras Linux hace lo suyo en segundo plano. Por algo Hackaday lo llamó el producto más importante que Raspberry Pi haya fabricado.
¿Y lo de convertirla en tarjeta de sonido USB?
En cuanto a hacer una tarjeta de sonido USB a partir de una placa de cómputo, no estamos tan seguros de por qué eso genera tanta sorpresa. La familia Raspberry Pi tiene el llamado "modo gadget" desde hace más de una década, que permite presentar el computador como un dispositivo USB. Entonces, ¿por qué no una tarjeta de sonido? Es una clase válida de dispositivo USB.
Por qué este hack importa
La gracia del proyecto es que elimina hardware. Una salida óptica S/PDIF suele requerir un transceptor TOSLINK dedicado, pero acá se resuelve con un LED emisor y un pin. Sumado a CamillaDSP, que aporta procesamiento de señal digital y ocho canales por USB, se arma un ruteador y ecualizador de audio de nivel decente sin comprar una tarjeta de sonido externa.
Contexto para makers de la región: una Raspberry Pi 5 se consigue en tiendas y distribuidores locales, y un LED emisor de infrarrojo o de luz visible cuesta centavos. Para quien arma un sistema de audio casero o un HTPC, replicar este montaje es de las formas más baratas de agregar una salida digital óptica, sin depender de DAC externos ni placas HAT especializadas.




