Si tenés movilidad reducida, o conocés a alguien que la tenga, sabés cuánto escape y cuánta esperanza pueden encontrarse en los videojuegos. El problema es que los mandos estándar están hechos para personas con destreza en ambas manos. La cosa se complica todavía más con thumbsticks pequeños y giroscopios que exigen un nivel alto de precisión, algo que deja fuera del universo de los juegos a quienes tienen limitaciones de movilidad.
Caleb Kraft, ex editor de la revista Make:, viene trabajando ese problema hace años, y su última invención es importante.
¿Qué es The Controller Project?

Kraft fundó The Controller Project, y durante años ha diseñado y regalado modificaciones impresas en 3D para adaptar mandos convencionales. Su video más reciente se volvió viral, y por una buena razón.
Se trata de un control de soplo y succión, la modalidad conocida en inglés como sip and puff, diseñado para jugadores con cuadriplejía. Ya existen otros controles de ese tipo en el mercado, pero son caros. El de Kraft es imprimible en 3D y de código abierto. El proyecto todavía tiene camino por recorrer, pero por fin llegó a un prototipo jugable.
¿Cómo funciona el mando?

El control está pensado para ser configurable, de modo que cada jugador ajuste el dispositivo a su propia capacidad de control respiratorio en lugar de adaptarse a un preajuste de fábrica. Las opciones incluyen:
- Sensibilidad ajustable del soplo y la succión.
- Modo analógico o digital, según si el juego necesita entradas graduales o binarias.
- Comportamientos de enclavamiento y repetición, útiles para sostener una acción sin mantener el esfuerzo.
- Macros, que permiten disparar varias entradas de control con un solo soplo.
Los tubos van montados sobre un joystick que puede mapearse a un thumbstick de gamepad, así que el movimiento de la cabeza cubre los ejes analógicos mientras la respiración cubre los botones. Una pantalla habilita las opciones de menú y muestra el estado de las entradas, algo clave para configurar el dispositivo sin depender de un computador externo.
¿Por qué importa que sea abierto?
La diferencia entre este proyecto y las alternativas comerciales no está en la mecánica, sino en la licencia. Un diseño de código abierto e imprimible en 3D puede fabricarse donde haya una impresora, y eso cambia por completo la ecuación en países donde el equipamiento de tecnología asistiva se importa con recargos y tiempos de espera largos.
En Chile y el resto de Latinoamérica, ese detalle mueve el proyecto desde la categoría de producto médico importado a la de algo que un club de robótica, un laboratorio universitario o una terapeuta ocupacional pueden imprimir y ajustar localmente. Los comentarios del video están llenos de personas que agradecerían tener uno.
Quienes estén interesados en armar el suyo pueden seguir el avance en accessiblegamecontrollers.com y en The Controller Project a medida que el desarrollo continúe.




