Zoox, la compañía de vehículos autónomos propiedad de Amazon, presentó un nuevo diseño para su robotaxi rectangular y bidireccional, al que describe como la "próxima evolución" del vehículo pensado para producción en masa. La compañía opera actualmente un servicio gratuito de robotaxi en San Francisco, Las Vegas, Austin y Miami mientras espera que el gobierno federal apruebe su solicitud de exención a las reglas de seguridad que exigen que los vehículos de producción tengan controles tradicionales, como volante y pedales.
Mientras los demás operadores de robotaxi típicamente usan vehículos con carrocerías familiares, Zoox es la excepción: apuesta por un robotaxi construido específicamente para autonomía, ensamblado expresamente para eso y solo para eso. Zoox dice que diseñó su vehículo en torno a los pasajeros, no en torno a un conductor. Eso significa nada de controles tradicionales: sin volante, sin pedales. La cabina, estilo carruaje, tiene dos bancas enfrentadas que generan un entorno más social. La forma simétrica permite que el vehículo avance en cualquier dirección sin necesidad de hacer un giro de 180°.
¿Por qué un rediseño ahora?

Esas mismas características pueden volverse desventaja en un mundo dominado por autos convencionales conducidos por humanos propensos a accidentes. Para responder a eso, Zoox introdujo varias mejoras al vehículo manteniendo la forma y el diseño general de su producto original.
Los cambios principales apuntan al confort del pasajero. Zoox aclaró el interior con una paleta "monocromática verde aloe en los asientos y gris piedra en piso y embellecedores". El objetivo es generar una experiencia más tranquila y, a la vez, un contraste que facilite identificar objetos personales oscuros, como teléfonos y llaves.
Los asientos recibieron más padding y curvas ergonómicas para mayor comodidad. Zoox dijo que estos cambios responden a feedback de pasajeros. Tras su primer viaje el año pasado, la colaboradora de The Verge Abigail Bassett anotó que los asientos eran demasiado firmes, con padding mínimo, lo que hacía que los baches del camino "viajaran directamente por el asiento hacia el cuerpo". Otros pasajeros también reclamaron por la falta de padding, lo que llevó a Zoox a varias rondas de actualizaciones para mejorar el confort. El anuncio de hoy es el último intento en esa dirección.
La pantalla táctil interior se hizo "más vívida" y el pad de carga inalámbrica para teléfonos tiene ahora estrías para mayor estabilidad. Los portavasos crecieron, para acomodar todos esos termos Stanley que la gente carga.
¿Y qué cambia por fuera?

Zoox también modificó el exterior. Los reflectores bidireccionales ahora pueden rotar de color para indicar en qué dirección viaja el vehículo. La compañía mejoró la interfaz de sus puertas corredizas tipo ascensor, agregando un nuevo parlante y micrófono, además de capacidades de audio bidireccional. Zoox dice que las mejoras "asegurarán comunicación más clara con los pasajeros y otros usuarios de la vía, así como entre Soporte Zoox y los servicios de emergencia".
Los ajustes pueden parecer mínimos, pero en agregado equivalen a un vehículo listo para producción en masa, según Zoox. Mientras la compañía espera la aprobación regulatoria antes de poder cobrar pasajes, esta nueva iteración del robotaxi entrará en producción en sus instalaciones de Hayward, California, donde tiene capacidad para escalar hasta 100 vehículos por semana.
¿Cómo se compara con el resto del sector?
La apuesta por un vehículo purpose-built sigue separando a Zoox de Waymo (que opera Jaguar I-Pace adaptados) y de Cruise (que llegó a desplegar el Origin pero pausó operaciones). La estrategia tiene un costo regulatorio claro: sin volante ni pedales, no cumple la Federal Motor Vehicle Safety Standards (FMVSS) por defecto, y necesita exención específica del NHTSA. Mientras esa exención no llegue, el servicio en San Francisco, Las Vegas, Austin y Miami sigue siendo gratuito por imposibilidad legal de cobrar.
Reportaje original de Andrew J. Hawkins para The Verge.




