
Un robot que imita al lirio de mar nada en 3D con solo dos actuadores
Investigadores de la Universidad Estatal de Carolina del Norte usaron brazos elásticos para que el robot suba, avance y gire sin sumar motores.
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Sus músculos artificiales impresos en 3D se contraen 45% al calentarse a 110 °C, y una cámara le devuelve al operador lo que ve en tiempo real.

El robot anfibio traslada 300 gramos de agua entre la cabeza y la cola para cambiar su centro de masa en pendientes, en el agua y en escaleras.

Tres dedos flexibles con nueve sensores táctiles le permiten ubicar la rama por contacto y lograr más de 99% de aterrizajes exitosos.

El pez robótico conserva el diseño mecánico en toda la escala y solo cambia el grosor de las varillas de fibra de vidrio que forman la cola.

El Instituto de Automatización de Shenyang acopló tejido muscular nativo de rana toro a un robot submarino que se controla a distancia con luz infrarroja, sin cables ni electrodos externos.

Ingenieros de la Universidad de Nueva York construyeron tres versiones del mismo robot, de 0,6 a 2,9 metros, cambiando solamente el diámetro de las varillas de la cola.

Investigadores de la Universidad de Tohoku y del instituto VISTEC lograron que un hexápodo cinco veces mayor que el insecto aprendiera a desplazarse en menos de una hora.

Con solo tres o cuatro pasos de un insecto como referencia, el sistema dedujo el objetivo detrás del movimiento y el robot aprendió a caminar en una hora.
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